Publicación: martes 24 de marzo de 2026

Hiram Marín

¿Qué posibilidades reales tiene Mariana Valenzuela de llegar a la WNBA?

La jugadora mexicana ha tenido una brillante carrera en el basquetbol colegial

La historia de Mariana Valenzuela se construye desde la paciencia y la evolución, dos cualidades que suelen definir a quienes encuentran un lugar en la WNBA.

Lejos del ruido mediático de las grandes prospectas, la mexicana ha ido dando pasos firmes en el basquetbol colegial estadounidense, entendiendo su rol, desarrollando su juego y, sobre todo, creciendo en los momentos que más importan. Hoy, su nombre empieza a aparecer como una posibilidad real, no inmediata, pero sí alcanzable.

Mariana Valenzuela, una gran esperanza del basquetbol mexicano

La originaria de Mazatlán, Sinaloa, brilla con la Universidad de Setton Hall

Su paso por Florida State Seminoles fue formativo, un periodo en el que aprendió a competir en un entorno exigente sin necesidad de protagonismo. En tres temporadas disputó 80 partidos, con promedios de 4.1 puntos y 2.5 rebotes por juego, números discretos pero valiosos en un contexto de rotación profunda. Ahí construyó fundamentos, entendió el ritmo del juego NCAA y comenzó a mostrar destellos de su tiro exterior, una herramienta clave para su futuro.

El verdadero punto de inflexión llegó con su transferencia a Seton Hall Pirates, donde su rol cambió por completo. En la temporada 2025-26 asumió protagonismo y respondió con producción: alrededor de 12.1 puntos, 7.1 rebotes y 1.2 asistencias por partido, además de una eficiencia sólida en tiros de campo.

Más allá de los números, su impacto se reflejó en su confianza, en su capacidad para tomar decisiones y en consolidarse como una jugadora versátil, capaz de abrir la cancha y competir en ambos lados.

Ese perfil, delantera de poder de 1.88 m, con tiro exterior y presencia física, encaja con lo que hoy busca la WNBA. Valenzuela no parte como una selección alta de draft, pero tampoco está fuera de la conversación.

Su desarrollo reciente, sumado a su experiencia internacional con México, la colocan como una jugadora interesante para evaluaciones más profundas. En un entorno donde muchas carreras comienzan lejos de los reflectores, su crecimiento sostenido es su mejor carta.

Por eso, su camino más realista podría no pasar por escuchar su nombre en el draft, sino por ganarse un lugar desde abajo: un training camp, una invitación, una oportunidad que se construya día a día.

Y ahí es donde su historia cobra fuerza. Porque la originaria de Mazatlán, Sinaloa ya ha demostrado que sabe adaptarse, mejorar y responder cuando el escenario cambia. En una liga donde cada espacio se pelea, esa capacidad puede ser la diferencia entre quedarse cerca… o terminar cumpliendo el sueño.

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