Publicación: jueves 9 de abril de 2026

Hiram Marín

El 'ABS' en MLB, solución para algunos, incómodo para otros

El sistema automatizado para detectar bolas y strikes al parecer llegó para quedarse

La implementación del sistema de retos automatizados de bolas y strikes (ABS por sus siglas en inglés) en  MLB ha abierto un nuevo capítulo en la evolución del béisbol.

Luego de años de pruebas en Ligas Menores y escenarios controlados, la liga optó por un modelo híbrido que mantiene al umpire detrás de la caja de bateo, pero introduce la posibilidad de desafiar decisiones clave. El objetivo fue claro: modernizar sin romper del todo con la esencia del juego.

El recibimiento dentro del diamante ha sido, en su mayoría, favorable, con jugadores que valoran la posibilidad de corregir decisiones en momentos cruciales. La reacción de los aficionados también ha sido positiva, al notar un juego más justo en situaciones cerradas.

Cada revisión exitosa refuerza la confianza en el sistema, que rápidamente se ha convertido en parte natural del ritmo del partido.

No obstante, el cambio también ha traído incomodidades, especialmente entre los umpires, quienes ahora trabajan bajo una lupa constante. Cada marcación que ellos hacen puede ser cuestionada y revisada en cuestión de segundos, lo que ha elevado la presión sobre su desempeño.

Aunque su experiencia sigue siendo fundamental, el contraste con la precisión tecnológica ha generado un debate sobre el futuro de su rol para la apreciación de las acciones.

En el desarrollo de los juegos, el ABS ya influye de forma directa en la estrategia. Equipos y peloreros han comenzado a definir quién tiene mejor ojo para solicitar un reto.

Un desafío bien utilizado puede cambiar un turno, una entrada o incluso el rumbo de un encuentro completo, algo que ya se ha visto en los primeros momentos de su implementación.

En cuanto a su funcionamiento, el sistema ha demostrado rapidez y una notable precisión, con revisiones casi instantáneas que no alteran el ritmo del juego.

La liga continúa afinando detalles técnicos y de presentación, mientras observa la adaptación de todos los involucrados. Por ahora, el ABS se consolida como una herramienta que llegó para quedarse, aunque su alcance definitivo aún se encuentra en construcción.

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