Publicación: lunes 14 de septiembre de 2026

Hiram Marín

Si no sufren para ganar, no serían los Eagles

Philadelphia venció apretadamente a Washington Commanders, que se quedó a nada de empatar

Los Philadelphia Eagles arrancaron la temporada con un trabajado triunfo de 24-22 sobre los Washington Commanders en el Lincoln Financial Field. El juego, que es uno de los clásicos de la División Este de la NFC, exigió al máximo a los locales, quienes tuvieron que emplearse a fondo en los minutos finales para sellar un resultado bastante apretado, pues sus rivales estuvieron cerca de mandar el juego a tiempo extra.

Pareciera una regla no escrita que las victorias de los Eagles carecieran de valor si no vienen acompañadas de un sufrimiento desgarrador hasta el último segundo. La afición de Phily ya está acostumbrada a morderse las uñas, pues el equipo suele complicarse partidos que por momentos dominan sobre el emparrillado.

Un par de envíos de anotación por parte de Jalen Hurts encaminaron la ventaja ofensiva en momentos clave del choque divisional. Sin embargo, la defensiva tuvo que ajustar sus piezas bajo una presión constante para resistir el embate final de la escuadra de Washington y mantener la diferencia.

Al final, el saldo deja una sonrisa en las tribunas por sumar el primer triunfo del año dentro de la división. La lección vuelve a ser la misma para Philadelphia: para ganar hay que sufrir, pero el resultado positivo termina dentro de la cuenta sin importar cuánto drama requiera.

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