Hiram Marín
Harry Kane y la tarde en la que su leyenda se hizo gigante
El delantero se convirtió en el máximo goleador de Inglaterra en Mundiales
Harry Kane grabó su nombre en letras doradas en Dallas. El capitán inglés asumió el protagonismo absoluto desde el silbatazo inicial, comandando el ataque con la jerarquía y el olfato goleador que lo caracterizan. Su presencia en el área rival fue una pesadilla constante para la defensa de Croacia.
El delantero del Bayern Munich rompió el cero en el minuto 12 al ejecutar con total frialdad un tiro penal. Cuando el encuentro se tornaba disputado, apareció nuevamente en el minuto 42 para conectar un certero remate de cabeza que devolvió la ventaja a su equipo. Ese doblete en la primera mitad sepultó las aspiraciones del conjunto croata.
La gran noche tejana no solo lo consagró como la figura indiscutible del partido, sino que lo catapultó a la eternidad. Con estas dos anotaciones, el atacante alcanzó la histórica cifra de 10 goles en Copas del Mundo. Una marca mítica que lo sitúa en la cima del balompié de su país.
El histórico delantero igualó así el récord de Gary Lineker como el máximo anotador de Inglaterra en los mundiales. Kane demostró una vez más su vigencia internacional al firmar una actuación casi perfecta, respaldada por datos contundentes, que ya forma parte de los libros de historia del futbol.
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