LA LIGA

El Atlético de Madrid pone en peligro su presencia en la Champions

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Por Héctor Cantú

Un empate ante el Granada lo podría mandar hasta la cuarta posición

Ni siquiera la derrota del martes del Betis ni la oportunidad de presionar al Barcelona o al Sevilla, de dar un paso casi definitivo para su repetido objetivo de la Liga de Campeones, alentaron al Atlético de Madrid, que firmó un empate a nada, decepcionante, contra el Granada (0-0), que salió vivo del Wanda Metropolitano y de la pugna contra el descenso en el estreno con un punto de Aitor Karanka en su banquillo.

El equipo de Diego Simeone cierra el miércoles en el segundo puesto provisional, pero sin una sola sensación positiva de su encuentro. Sin una sola excusa tampoco del porqué jugó tan mal, quizá mérito también del Granada, cuando debía dar un golpe encima de la mesa a la que está sentado junto al Sevilla y el Barcelona por las plazas de Liga de Campeones.

El empate, que pudo cambiarlo Savic con un cabezazo en los instantes finales o Matheus Cunha con un remate al poste, es prácticamente insustancial para el Atlético, que ha perdido 19 puntos ya en este curso con los cinco de abajo de la clasificación. Nada que ver con lo que supone para el Granada, que suma en un escenario complejo, que siente que la permanencia es más posible después del 0-0 en el estadio Wanda Metropolitano.  

Cada primera parte de los últimos tiempos en el Wanda Metropolitano parece la misma que la anterior. Es una secuencia repetitiva que expone al Atlético a la duda que lo ha perseguido toda la temporada. Salvo contadas excepciones, la improductividad ofensiva, los minutos de tanteo, la transición cansina, la complejidad para abordar a la defensa contraria han sido su sino en tantos y tantos primeros periodos a lo largo de su sinuoso actual curso.

El resto fue un ejercicio de intranscendencia. Del Atlético. Pero también, ofensivamente, del Granada, aunque desde su punto de vista un punto es un tesoro tal y como está la situación en la parte baja de la tabla, con los apuros y las preocupaciones que sufre, y tenía mucha menos responsabilidad en el manejo del encuentro, en el que promovió dos tiros de Escudero desde lejos que fueron nada para Oblak, un espectador más, como Maximiano.

La otra mala noticia para el Granada fue la lesión de Darwin Machís, aparentemente muscular, con todo lo que está en juego en el próximo y último mes de competición. Se quedó en el suelo, le atendieron los servicios médicos y pidió el cambio a falta de más de media hora de duelo, anodino todavía ya con una hora de partido, con la diferencia de que el conjunto local ya había acelerado algo el paso, consciente de que necesitaba más para ganar, de que un punto era prácticamente nada, sobre todo después de la derrota del Betis.

Para entonces, el Granada ya sólo se defendía, más allá del arrojo de Milla para presionar a Savic, al que a punto estuvo de birlarle la pelota al borde del área contraria, y más allá de alguna esporádica aventura ofensiva que ni se acercó a Oblak, al que nadie le exigió ninguna parada de mérito, ninguna estirada, pero que tampoco reclamó ninguna intervención de verdad de Maximiano, tan ilustrativo como es ese dato del partido del Atlético, en el que debutó Giuliano Simeone, el hijo del 'Cholo', en el tramo final.

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