Leonardo Chacón, coraje puro

Leonardo Chacón una historia de coraje en Londres

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Leonardo Chacón inspiró a muchos (AP)

Exclusiva FOX Deportes

by: Fanny Tayver

En la recta final de los Juegos Olímpicos, nuestros atletas latinoamericanos se están encargando de darnos lecciones de vida, de humanidad, de sentimiento, de coraje, de agallas, de patriotismo y de convicción.

Londres 2012

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Primero lo hizo el “Superman”, Félix Sánchez, de la República Dominicana, al derramar lágrimas doradas tras saberse de nuevo campeón olímpico de los 400 metros vallas.

Victoria dedicada a una de las personas más importantes de su vida, su abuela, fallecida hace cuatro años.

Pero esta vez les contaré la historia de un atleta que ganó algo más que una medalla. Y es el caso de Leonardo Chacón, quien con hechos –y no palabras -, adopta el estigma de héroe entre sus compatriotas costarricenses, de los amantes del triatlón y del deporte en general porque lo que vivió en Londres le dio la vuelta al mundo.

ACCIDENTE

Si usted vio la prueba, sabrá que Leo cumplió su filosofía guerrera, derramando sangre en su propia batalla.

Pretendía hacer un top ten. Al final terminó en el puesto 47, pero eso es lo de menos.

Nadó como nunca. Salió bien de un lago en el que no había más remedio que usar el traje de neopreno, dado que la temperatura del agua era de quince grados.

La transición fue muy buena, pero al subir a su bicicleta vino lo inesperado. La mala suerte sí juega y se hizo presente en Hyde Park.

Fue el único accidente que se registró en la competencia que semanas atrás, el propio Chacón había definido como: “Podio o ambulancia”.

TESTIMONIO
“Al tomar mi ‘bici” levanté la cabeza y vi ‘dos motos’, Simon Whitifield (Canadá) y Hunter Kemper (Estados Unidos). Escogí irme con Simon, llevábamos a diez metros al grupo perseguidor, pero a los 300 metros Simon cometió el error de intentar ponerse los zapatos antes de conectar al grupo y ahí me tiró al suelo. Simplemente me tiró a la derecha con su rueda trasera y salí volando como si hubiera montado al ‘Malacrianza’ (un toro bravo)”, relató Chacón.

Fue una caída impactante. De esas que duelen con solo verlas por los golpes fulminantes, que a cualquier otro lo hubiesen noqueado de inmediato.
En cuestión de segundos, Leo hasta perdió la noción, pero al reaccionar, lo único que pensó fue en ponerse de pie a como pudiera.

Agarró esa bicicleta y siguió su andar. Sólo él sabía lo que sentía.

MAREADO
“En ese momento el tiempo se detuvo, me golpeé muy fuerte la cabeza, el casco se quebró, vi negro y luego empezó todo en cámara lenta, muy lenta, me levanté mareado y con una pierna temblando, busqué mi bicicleta que había quedado metros atrás. Veo a Simon sentado y yo trato de poner la cadena pero no puedo, no coordino. La manivela del lado derecho está guindando con la cinta de corcho, se quebró justo después de los aerobars, los aros se torcieron del golpazo y la ‘bici’ queda frenada, abro los frenos para que ruede la bici”, recordó.

Vio como Simon se levantó, pero para abandonar la competencia. El público no pronunciaba palabra. Todos creían que el tico haría lo mismo. ¡Pero no!
“Puedo pedalear me dije. Los cambios me brincaban y tuve que poner mi mano como gaza para evitar que se terminara de caer la manivela, mi técnica de pedaleo se descomponía conforme los golpes se empezaban a inflamar, en ese momento busqué toda la concentración posible”.

NI FRENOS TENÍA
Cuenta que en las primeras vueltas trabajó mucho. “Di relevos y en eso llegó otro grupo con Colucci y Murray entre otros buenos triatletas, se le dio muy duro, en las curvas me salía del grupo para evitar botar a alguien o caerme pues la ‘bici’ iba ‘poseída’, sin frenos”.

“Faltando dos vueltas sentí debilidad física, quizás se me bajó la adrenalina de la caída, pero me hidraté y comí el gel, así que tome un segundo aire”.
Para todos era increíble ver como completó el ciclismo. Su gente le decía que no siguiera, que no se maltratara más, que ya estaba bueno.

Miró hacia donde estaban los ticos suplicándole que se retirara y les hizo un gesto de que no, de que ahí seguiría hasta donde aguantara. Era un martirio para él, para los que estaban allá y para los que lo veíamos por televisión.

MÁS DOLOR
“Nos bajamos a correr, un poco incrédulo por el estado en el que dejé mi ‘bici’. La primera vuelta corrí a buen paso pero el dolor conforme avanzaba aumentaba. Sentía impotencia porque yo sabía que podía correr rápido, pero los golpes no me permitían ir fluido, me motivé a mí mismo”.

Confiesa que se decía en sus adentros: “Resiste al máximo para poder terminar, el dolor es temporal", cada paso me dolía mucho la cadera, sentía punzones de electricidad pero los repelía viendo la sangre que llevaba en las manos que son parte de mi bandera, eso me daba coraje”.

La proeza estaba casi lista. “Por instinto, en la recta a la meta traté de correr más rápido, pero ya la lesión era inhabilitante, apenas pasé la raya no pude sostenerme, pues la pierna no funcionaba. Un juez me quiso levantar y yo le dije que no podía, que me ayudara, el juez pidió una silla de ruedas y me llevaron a la policlínica”.

“Tenía sangre en la cabeza y de ahí para abajo raspones y un hematoma gigante en la pierna. Ahora me pusieron a descansar, pues hay mucha sangre a lo interno en el muslo, pero mañana me vuelven a evaluar”.

¿Es o no un héroe Leonardo Chacón?
“Como atleta me siento frustrado porque en la competencia estuve donde soñé estar: arriba con los mejores, sin embargo, el destino me jugó una mala broma. Les digo que quisiera que mañana se repitiera la carrera, pero bueno, ahora debo mirar hacia adelante”.

PIENSA EN REVANCHA
Y él mismo, como guerrero de vida, sigue pensando en que el dolor es temporal.

“La tristeza se convertirá en revancha, estas heridas no significan nada, Dios sabe que mi corazón quería entregarles una gran alegría”.

Londres 2012

BELLEZAS EN LONDRES

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No hay fracturas, según revelaron las radiografías, pero el médico del equipo olímpico de Costa Rica, el doctor Gustavo Castillo, no sale del asombro.

"Soportar el dolor de la pelvis cuando iba en su bicicleta pedaleando no tiene una explicación, pues su caída fue a los dos kilómetros de su salida, le restaban 38 kilómetros de pedaleo y encima, se bajó de su bicicleta para empezar a correr, igual eso para mí, no tiene explicación, ¿quién corre 38 kilómetros en bicicleta y luego 10 kilómetros a pie en ese estado?, Solo Leo Chacón", manifestó el galeno.

Lo que hizo el costarricense Leonardo Chacón en los Juegos Olímpicos de Londres es una muestra viva de lo que pregona el olimpismo, pero también es una lección de vida para todos aquellos que se la pasan poniendo excusas.
El liberiano demostró, una vez más, que pase lo que pase, querer es poder.

¡Simplemente sin palabras!